viernes, 28 de septiembre de 2012

Un pensamiento...



Melancolía que emana desde la húmeda tierra de aquellos bosques infinitos, donde la bruma deja entrever como un velo las siluetas de los árboles, masa compacta y firme como una falange de Hoplitas que esperan en su puesto el golpe mortal del hacha del leñador. Bosque profundo de donde pocos salen, acechados por los espíritus de la tierra, sucumben al llamado de la naturaleza que clama su cuerpo como ofrenda.
 Muy pronto estos árboles milenarios, dadores de vida, señores de la renovación, serán sólo recuerdos en los libros de historia, reemplazados por bosques de hierro y cemento y vidrio, donde bajo sus raíces nada se desarrollará, donde en sus ramajes no cantarán las aves y sus nidos no prosperarán, donde en vez del puro oxigeno nos darán el mas denso y negro humo.

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